jueves, 20 de marzo de 2014

Y tú, ¿cómo consumes?

Carlos Ballesteros es profesor de Comportamiento del Consumidor en la Universidad Pontificia Comillas y coordinador del Grupo de Investigación ‘El consumidor y su entorno’. Esta semana leyendo uno de sus análisis me ha llamado la atención una clasificación de las 4 posturas que adoptamos a la hora de acercarnos al fenómeno del consumo. La comparto:
  1. La postura liberal, que plantea que en la sociedad de consumo no hay nada erróneo y que lo único que debe procurarnos es garantizar la libertad del consumidor para elegir racionalmente.
  2. La postura reformista, según la cual ciertas costumbres serían erróneas y habría que cambiarlas pero sin poner en tela de juicio el sistema global.
  3. La postura responsable, para la que el consumo sería parte de un todo mucho más complejo con consecuencias sociales positivas y negativas, lo que plantearía la necesidad de reflexionar acerca de los complejos vínculos existentes entre la sociedad de consumo y el desarrollo humano, pues pueden tener no sólo efectos positivos (a medida que los niveles de consumo aumentan, mayor porcentaje de la población tiene acceso a la alimentación, a la salud, a la educación, a la información) sino también negativos (las decisiones de consumo que se toman por parte de los habitantes de los países del Norte tienen importantes repercusiones sobre los recursos naturales del Planeta, sobre la producción de materias primas, la contaminación o sobre las condiciones de vida de los habitantes de los países del Sur).
  4. Por último, la  postura radical, según la cual el consumismo es tomado como el síntoma de todos los males que afectan al mundo: la sociedad de consumo sería, por su propia naturaleza, perversa y debe ser abolida.
La foto la comparte Adam Fagen en Flickr

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