En un reciente artículo de CanalSolidario.org quisimos desmentir algunos mitos. Aquí puedes leerlo en castellano y aquí en catalán.
¿Conoces otros mitos? ¿Otros argumentos que los desmonten?
Mito 1: ¿Son más caros los productos de comercio justo?
Mito 2: No los encuentro, son difíciles de conseguir
Mito 3: Ah, ¿pero hay algo más que café?
Mito 4: El comercio justo, algo lejano
Mito 5: Compro lo primero que veo porque no distingo el producto de comercio justo
¡No son ciertos! Conoce por qué y difúndelo
miércoles 21 de mayo de 2008
¿Caro y difícil de conseguir? Desmintiendo mitos sobre el comercio justo
jueves 8 de mayo de 2008
Gastamos menos de 10 euros al año en alimentos ecológicos
Lo ha dicho la ministra de Medio Ambiente, Elena Espinosa. En concreto, el sector de la agricultura ecológica ha experimentado un cambio "total", ya que el Estado español figura entre los ocho países del mundo que destinan mayor superficie a la producción ecológica, con casi un millón de hectáreas, en segundo lugar en el ámbito europeo, detrás de Italia, según la ministra.
Espinosa ha subrayado la necesidad de incrementar la presencia de estos productos en la distribución y la restauración, a fin de aumentar el consumo de alimentos y bebidas ecológicas en el Estado español, resaltando su voluntad “clara y decidida” de apoyo a este tipo de agricultura como modelo de producción.
Además, ha destacado la modificación legislativa que ha permitido la protección efectiva del término ‘BIO’ y los convenios con entidades representativas del sector, como la Sociedad Española de Agricultura Ecológica, Intereco y la Federación Española de Empresas con Productos Ecológicos.
La ministra ha realizado estas declaraciones en la IV Semana de la Agricultura Ecológica, en el marco de la campaña nacional de información y promoción de los productos de Agricultura Ecológica.
miércoles 23 de abril de 2008
¿Podrías vivir sin tele?
Ecologistas en Acción, a través de su campaña ‘Apaga la televisión, enciende la imaginación’, ha declarado los próximos cinco días como la 'Semana Internacional sin Televisión' con el objetivo de denunciar el papel que la llamada caja tonta juega en la invisibilización de grandes problemáticas mundiales como, por ejemplo, la crisis ambiental.
Según la organización ecologista, la televisión contribuye a la reducción y la degradación de las relaciones interpersonales y las interacciones de las personas con el territorio, potenciando el aislamiento, ya que los telespectadores sustituyen las relaciones por la “contemplación de un espacio virtual seleccionado intencionalmente para servir a la comercialización a gran escala”, disminuyendo así su capacidad de reflexión y análisis crítico ante los anuncios y las propuestas innecesarias que la tele muestra.
Vivir sin tele
En CanalSolidario.org hemos querido hablar con gente que vive sin televisor. No han sido tan difíciles de encontrar ni tienen la sensación de estar en otro planeta:
Elena Belamo, de 39 años, lleva 17 años viviendo sin televisor y recomienda encarecidamente esta opción. Señala que este medio de comunicación le quitaba mucho tiempo para hacer lo que le interesa y que con una televisión dormiría menos. Además, admite que no la ve porque le interesa “demasiado” y se quedaría atrapada mirándola, tanto si el contenido que emite fuera “bueno o bazofia”.
Belamo también afirma que eligió entre “la vida o la tele” y ganó la vida, aunque reconoce que, en un armario de su casa, guarda una pequeña televisión en blanco y negro, una auténtica pieza de anticuario, por si necesitara verla por algún motivo, aunque hace muchos años que no la enciende.
Daniel Méndez, de 32 años, también recomienda dejar de ver la televisión. Él prescindió de ella hace dos años y medio, cuando se mudó de casa y decidió no instalar una antena para poder verla. Afirma estar más relajado, ya que la TV es “muy invasiva y genera mucho ruido y estrés”, y haber ganado “tiempo libre” para leer, escuchar la radio y utilizar el ordenador.
En este sentido, dice haber sustituido “una caja tonta por otra”, aunque el PC le ofrece más opciones, permitiéndole grabar música, ver películas, editar fotos o navegar por Internet, donde selecciona el contenido que más responde a sus inquietudes.
Por su parte, Neyda Romero, de 33 años, dejó de ver la tele en el pasado mes de diciembre porque le quitaba “mucho tiempo”, después de dos o tres años con ella, tras un periodo de cinco años sin televisión en casa. Su experiencia es positiva y coincide con Elena y Daniel en que ahora tiene “más tiempo” para leer, conversar, escuchar la radio y dormir más, reconociendo que todo son ventajas.
La TV: altavoz del consumismo
La ONG acusa también a la televisión de hacer “apetecible e inofensivo un modo de producción y consumo obsceno que deteriora irreversiblemente el planeta del que dependemos”, publicitando constantemente un modelo de vida que se desarrolla “a costa de muchas personas”, dejando de lado las creaciones locales y apostando por la producción masiva y homogénea, que controla un número muy reducido de grandes compañías.
Durante esta Semana Internacional sin Televisión, Ecologistas en Acción intentará que los telespectadores se adhieran a su campaña, a través de diversas actividades informativas, en torno a los aspectos negativos de la TV, como exposiciones, conferencias o charlas en centros sociales.
Y tú, ¿crees que podrías vivir sin tele?
viernes 18 de abril de 2008
Calcula tu factura ambiental eléctrica para conocer el impacto de tu consumo
¿Quieres saber a cuánto asciende tu factura ambiental eléctrica? La organización WWF/Adena ha puesto en marcha una calculadora virtual que hace el cálculo e informa sobre el impacto ambiental que se deriva de nuestro consumo. Los datos que ofrece la herramienta se basan en la información que publica mensualmente el Observatorio de la Electricidad de WWF/Adena, que sigue de forma continua el comportamiento del sector eléctrico español.
El procedimiento para calcular la factura es sencillo. Basta con coger una factura de la compañía eléctrica, introducir en la calculadora el periodo de facturación y los kWh que se han consumido en ese tiempo, y seguir unas pequeñas instrucciones. Como explican desde WWF/Adena, también se pueden introducir varias facturas para saber cómo ha ido evolucionando la calidad ambiental de la electricidad que se ha consumido.
A través de esta calculadora virtual, además, los usuarios pueden saber de dónde procede la electricidad de consumen y conocer consejos prácticos para llevar a cabo en casa, la oficina o los institutos.
La iniciativa de WWF/Adena se enmarca en una campaña de ahorro y eficiencia energética destinada a los consumidores finales. En este contexto, la entidad ha creado otra herramienta virtual, el TOPTEN España, un sitio online para consultar cuáles son los equipos y electrodomésticos más eficientes del mercado español.
Ya sabes, coge la calculadora, suma y reduce tu consumo!
viernes 11 de abril de 2008
Córdoba, primera ciudad española por el Comercio Justo
El pasado 7 de febrero, el Ayuntamiento de Córdoba aprobó, en pleno y por unanimidad, una declaración institucional favorable a esta práctica, condición indispensable para obtener el estatus de ‘Ciudad por el Comercio Justo’.
El ayuntamiento también se ha comprometido a promover activamente el fomento de esta actividad y a participar en un grupo de trabajo en su defensa, que estará formado por personal de la administración, del sector minorista y de la restauración, de la comunidad educativa, de las asociaciones de consumidores, de las organizaciones de cooperación al desarrollo y comercio justo de la ciudad.
Córdoba desarrollará una política de apoyo al comercio justo y de compra pública ética, y participará en el establecimiento de una red española para acciones locales a favor de esta práctica y concienciará a su ciudadanía sobre el impacto positivo que genera esta actividad.
La idea de esta iniciativa, impulsada por la organización IDEAS, es establecer una Red Española de Ciudades por el Comercio Justo, formada por localidades que sensibilicen y acerquen significativamente productos de esta índole a su ciudadanía, a través de sus instituciones públicas, empresas, organizaciones sociales y asociaciones.
Infórmate para saber cómo hacer que tu municipio sea una ciudad justa.
lunes 17 de marzo de 2008
15 días después… ¿bajó de peso tu consumo?
Una quincena de consejos prácticos y sencillos, vídeos y campañas que están en marcha, debates sobre el papel de las empresas y los transgénicos… todo esto y más ha pasado en el blog Consumes o te Consumen en tan sólo dos semanas.
Nuestro objetivo era reflexionar sobre nuestra manera de consumir y ofrecer consejos útiles y fáciles para comprar pensando antes de pagar. Y se ha cumplido. En estas dos últimas semanas, hemos explicado cómo trabajar en una oficina más verde, cómo funciona una cooperativa de consumo, cómo usar la bici con salud y cómo practicar un turismo más responsable, entre otras cosas. En total, 16 consejos prácticos.
Lo consejos prácticos los hemos complementado con recursos útiles que nos han hablado de campañas y sitios web que apuestan por un consumo responsable. Un ejemplo son las iniciativas Consume Hasta Morir y Consume y Calla, los blogs de la Asociación de Consumo Consciente y Ecomicrosiervos y algunos vídeos sobre el tema que os hemos presentado.
Toda esta información la hemos aportado desde las ONG impulsoras del blog pero los usuarios y usuarias también han alzado su voz para ofrecer sus ideas, cuestionar algunas prácticas y dar más datos.
Kesher nos dio una buena noticia y nos explicó que, después de leer el consejo práctico sobre finanzas éticas, se animó a dejar su dinero en una banca ética.
Otros temas, en cambio, han dado lugar al debate. Ana y otro usuario se preguntaban si realmente los transgénicos perjudican la salud y Greenpeace daba ejemplos que sostienen que los alimentos genéticamente modificados pueden tener consecuencias negativas. También se creó debate el día que hablamos sobre la responsabilidad a la hora de comprar ropa.
A todas estas aportaciones se añaden también las que diversas ONG, tiendas de comercio justo, librerías asociativas y tiendas de productos ecológicos y cooperativas han hecho en nuestro mapa colaborativo. En él han dado a conocer propuestas para un consumo más responsable que se llevan a cabo en España y otros países como Honduras. Entre las ideas, por ejemplo, destaca la de Setem, que nos proponía desde Valencia comprar chocolate de comercio justo para, ahora que son las Fallas, hacer una chocolatada solidaria.
Los 15 días que os proponíamos para consumir menos y mejor han pasado y ahora llega lo más importante: poner de manera gradual todos estos consejos en práctica para, realmente, apostar por otro modelo de consumo más respetuoso con nosotros, con los demás y con el medio ambiente.
sábado 15 de marzo de 2008
CONSEJO 16: ¿Qué debes tener en cuenta cuando consumes?
Consumir es algo que queramos o no juega un papel clave en nuestro día a día, ya que directa o indirectamente a cada momento estamos consumiendo algo. Hoy mismo desde que os habéis levantado ¿qué habéis consumido?: el agua y el jabón... la leche y el café del desayuno, la gasolina del coche, la electricidad del ordenador.... Sin embargo ¿qué sabemos sobre lo que hay detrás de estos consumos? ¿Cómo se ha generado esa electricidad? ¿Qué tipo de ganadería produce esa leche? ¿Cómo de contaminante es ese jabón?
Pero no se trata de pretender ser una ‘enciclopedia andante’ ni de tener ‘crisis existenciales’ en la caja de un súper o delante del volante. Se trata de desarrollar un sentido común que nos permita ser un poco más conscientes de nuestras decisiones y por tanto más dueños de nuestros actos.
Por ejemplo una serie de preguntas virtuosas que nos podemos en el día a día: ¿para que quiero consumir esto? ¿me aporta bienestar? ¿existen otras alternativas que me puedan interesar más?¿consumo más de lo que necesito? Por ejemplo puedo pensar que me lavo el pelo casi todos los días porque lo necesito ya que mi pelo es muy graso. Sin embargo puedo encontrar información que me dice que lavando muy a menudo el pelo con mucho champú hace que mi cuero cabelludo genere más grasa y por tanto la espiral crecerá.
El segundo grupo de preguntas son: ¿existen modelos productivos con diferentes impactos de ese mismo producto? ¿de dónde vienen? Por ejemplo los alimentos de agricultura ecológica y local se producen sin químicos, son más sostenibles, ayudan a la supervivencia del pequeño agricultor. Existen detergentes de ropa ecológicos, pero al menos dentro de los convencionales podemos mirar que no utilicen fosfatos ni fosfanatos.
¿Qué condiciones laborales de producción existen? Por ejemplo el Corte Inglés no mueve ni un dedo ante las consabidas denuncias por las condiciones laborales de sus plantas de producción de ropa.
¿Qué empresas son las propietarias de esta marca? Detrás de marcas como Ariel, Fairy, Pantene, Oral B, Don Limpio, Pringles, Duracell, Braun y decenas de marcas de las que encontramos en un supermercado hay multinacionales como Procter&Gamble que por ejemplo forman parte de grupos de presión para favorecer la expansión de los transgénicos.
También te puedes preguntar sobre ¿dónde compras? Comprar en un mercado ofrece mejor calidad y además no contribuye a continuar aumentando el desmedido poder de los supermercados sobre la agricultura.
El último bloque de preguntas serían: ¿y qué hago para que me dure más? ¿y se puede arreglar? ¿y qué hago cuando está inservible?
Puede parecer sorprendente que pese a la omnipresencia del consumo y las trascendencia de nuestras decisiones de compra no recibimos formación, ni información al respecto. Sin embargo existen iniciativas ciudadanas que han creado herramientas de información práctica como la revista Opcions mostrando que hay alternativas.
Cambiar las estructuras injustas e insostenibles de nuestro mundo es una tarea compleja que necesita ser afrontada en muchos frentes pero parece claro que el consumo es uno de ellos. No se trata de ver si somos culpables o víctimas de nuestro consumo y sus efectos sino de ser ciudadanos con poder de transformación. No se trata de dar importancia al consumo, sino de quitársela.
La propuesta no consiste en un ‘puro sacrificio altruista’ ya que en general veremos que también nosotros salimos ganando, porque en muchos casos lo que va bien a la sociedad y al planeta también nos va bien a nosotros. Por ejemplo si dejo el coche y cojo el tren para ir a trabajar me sale más barato, voy relajado leyendo y encima no contamino tanto. O si como más verdura y menos carne tendré una dieta más sana y económica y además más sostenible.
No se trata de volvernos locos eligiendo entre marcas y logos, sino de conocer hábitos y formas de vida en el día a día que me hagan la vida más plena: oler el tiempo, saborear lo sencillo, tocar los amigos, olvidar necesidades, moldear inquietudes, escuchar seres vivos, conocer al vecino... salir antes de trabajar para ir a pasear con mi hijo. Vivir mejor con menos.



















